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La responsabilidad social corporativa según Intermon Oxfam

Posted by prepararlaselectividad on October 16, 2016 in Uncategorized |
Para Intermon Oxfam, la responsabilidad social corporativa (RSC) es el conjunto de obligaciones legales (nacionales e internacionales) y éticas de la empresa, que surgen de la relación con sus grupos de interés y del desarrollo de su actividad, y de la que se derivan impactos en el ámbito social, medioambiental, laboral y de derechos humanos en un contexto global.
Esta definición, se basa en una serie de principios que creemos son ineludibles, y que cualquier otra definición alternativa debería recoger:
■ La RSC incluye el cumplimiento de la legislación nacional vigente y especialmente de las normas internacionales en vigor.
■ La RSC tiene carácter global, es decir, afecta a todas las áreas de negocio de la empresa y sus participadas y en todas las áreas geográficas en donde desarrolle su actividad. Afecta por tanto a toda la cadena de valor necesaria para el desarrollo de la actividad, prestación del servicio o producción del bien.
■ La RSC ha de comportar compromisos éticos objetivos que la empresa asume voluntariamente yendo más allá del cumplimiento normativo, y que se convierten en obligación desde el mismo momento en que se contraen públicamente.
■ La RSC se evidencia en los impactos que genera la actividad empresarial en el ámbito social, medioambiental y económico. La gestión de la empresa bajo criterios de RSC permite identificar y por tanto maximizar los impactos positivos de la actividad empresarial. Por otra parte permite prevenir y en su caso mitigar sus impactos negativos (y por tanto reducir potenciales riesgos), y, en caso de que éstos finalmente se produzcan, considerar las compensaciones económicas acordes con el daño producido.
■ La RSC se orienta a la satisfacción de las expectativas y necesidades de los grupos de interés, así como a la información a los mismos.
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Etiquetas: Economía
Estabilidad e inestabilidad atmosférica. Anticiclones y borrascas
La presión ejercida por una columna de aire sobre la superficie terrestre se mide con el barómetro y su valor estándar, a nivel del mar y en condiciones normales, es de 1 atmósfera, que equivale a 760 mm de mercurio y a 1.013 milibares (mb). Sin embargo, la presión en un punto geográfico determinado no es siempre la misma, sino que varía en función de la humedad y la
temperatura del aire; se consideran altas presiones las que superan los 1.015 mb y bajas presiones las que quedan por debajo de este valor. En los mapas del tiempo se trazan una serie de isobaras, líneas que unen los puntos geográficos de igual presión, en un momento dado. Así, decimos que hay un anticiclón cuando nos encontramos una zona de alta presión “A” rodeada de una serie de isobaras cuya presión disminuye desde el centro hacia el exterior de la misma. Por el contrario, decimos que hay una borrasca (o condición ciclónica) cuando nos encontramos con una zona de baja presión “B” rodeada de isobaras cuyos valores van aumentando desde el centro hacia el exterior de la misma.
Una borrasca se produce cuando existe una masa de aire poco denso (cálido y/o húmedo) en contacto con la superficie terrestre que comienza a elevarse empujada por unas corrientes térmicas ascendentes. Como consecuencia de su elevación, en el lugar que previamente ocupaba la masa, se crea un vacío en el que el aire pesa menos (tiene menos presión). Entonces, el aire frío de los alrededores se mueve originando un viento que sopla desde el exterior hasta el centro de la borrasca (vientos convergentes).
Estas condiciones atmosféricas también se denominan tiempo inestable que no equivale a lluvia; la situación de borrasca no quiere decir que seguro que vaya a llover, sino que puede hacerlo si la masa de aire ascendente contiene la suficiente cantidad de vapor de agua y se condensa formando nubes de unas dimensiones tales que permitan las precipitaciones. Las condiciones de inestabilidad atmosféricas son propicias para la eliminación de la contaminación, ya que el aire ascendente provoca la elevación y dispersión de la misma.
Un anticiclón se forma cuando una masa de aire frío (más denso) que se halla situada a cierta altura desciende hasta contactar con el suelo. Este descenso se denomina subsidencia. En la zona de contacto se acumula mucho aire (hay mucha presión) y el viento tiende a salir desde el centro hacia el exterior. Estos vientos divergentes impiden la entrada de precipitaciones, con lo que el tiempo será seco y podremos afirmar sin lugar a dudas que no lloverá.
Las subsidencias más intensas suelen producirse en invierno, con viento en calma, cuando las noches son largas y la atmósfera está muy fría. Se dan situaciones especialmente peligrosas en los lugares donde existe contaminación porque ésta queda atrapada. La dispersión de contaminantes sólo es posible los días en los que el Sol tiene la suficiente intensidad para calentar la superficie terrestre, que a su vez calentará el aire, provocando su ascenso por convección térmica.

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